18.12.10

Cuando todo tiende a infinito.


Todo empezó con algo, algo surgió y las consecuencias fueron notables. Mundos divididos, historias reconvertidas, creaciones arriesgadas, sorpresas desesperadas, mentes alejadas, corazones rotos y esperanzas encontradas. Tales cosas fueron confeccionadas cuidadosamente por aquella causa. La causa de mi actual situación.¿Arrepentimiento? Creo que simplemente pasó y todo lo anterior fue arrastrado por el viento, colocando cada sentimiento en su lugar y escribiendo con las hojas desplazadas siluetas de lo nuevo que estaba ocurriendo con el paso del tiempo. Siluetas que hoy en día empiezo a asimilar... quizás algún día esta transición se apague suavemente dando lugar a la absoluta credibilidad y no a una condicionada vericidad de los hechos. Sé que algún día podré gritar que todo era tangible en realidad.

Por ahora sólo puedo llegar a comprender que cuando todo tiende a infinito, paralelamente, algo ha de tender a cero hasta hacerlo desaparecer. Tristemente es lo único seguro que ronda mi mente, quedó comprobado en su momento empíricamente.

17.12.10

Un día más.



Hoy va por esos días en que decides reemprender el camino de nuevo, aunque sea con las mismas neutras ilusiones que desde hace tiempo (relativo) te ponen un gran velo impidiendo ver nada de tu alrededor. Aunque, quizás seas tú mismo quién recurre a esta barrera con tal de no ser consciente de lo que en verdad te rodea.
Sí, definitivamente, no te engañes y sigue llevando ese velo. No intentes ni quitartelo aunque llevarlo puesto te haga cambiar repentinamente de pareceres, sufriendo cambios de humor, dificiles de sobrellevar ciertos días. También sabes que llevarlo es lo fácil y, hoy en día, te falta de esa esperanza que pueda levantar ese impedimento y mostrar tus cristalinos ojos dispuestos a enfrentar las dificultades de la superficie.
En fín, reemprendamos el camino hasta que nuestro velo se confunda con nuestro propio rostro.

1.9.10

sensaciones.



Sus manos la bordeaban suavemente en un destello dorado. Su piel se erizaba por su contacto y por la fría orilla del mar que le bañaba los pies. La espuma quedaba impregnada en su piel tallando una silueta cada vez que la orilla retrocedía volviendo a fundirse en un beso desesperado con la gran cantidad de lágrimas azules que formaban el mar.
Una gaviota cruzaba el cielo, recortando las nubes y sombreando la arena al posarse entre el Sol y la Tierra. Sus acrobacias en pleno vuelo hacían crecer la envidia a cada segundo de cientos de gaviotas aposentadas en el puntiagudo acantilado, como si les fuera la vida a cada paso. Cuando el ave caía en picado para sorprender a sus compañeras, el cielo se quebraba en dos. Nuestra protagonista presumía de su vuelo bajo creando un susurro casi sólido y helado, tercera causa del escalofrío de la mujer.
La noche en aquella playa amenazaba oscura, silenciosa y reposada, escondiendo a la pareja y vigilando cada uno de sus actos. Hechizados, como si la luna les hubiera drogado, se dejaron llevar por el deseo mientras el mar suavizaba cada movimiento y salaba cada beso fugaz y entrelazado.

6.8.10

__Palabras sueltas:26/7/2010



En la lejanía, el lago, con muchos nombres a causa de la gran variedad cultural que aquí se crea y convive pero que en conclusión todos asociamos a una gran masa de agua que a cada individuo evoca unas sensaciones y pensamientos.
En fín, agua que se mueve lentamente al compás de la suave brisa que acaricia nuestros cuerpos y que refleja el sol como si un millón de estrellas hubiesen caido del cielo descansando en la superficie de la paciente masa de agua.
En fín, el lago, tranquilo, nunca nada le excita, comprende cada sentimiento de una manera envidiosa, ya que muchos dariamos todo por un metro cuadrado de esa tranquilidad.
En fín, el lago, ése que a mí me recuerda a ti.. a causa de tu afán por la fotografía.

_Desempolvando relatos escritos en ése lugar.. Taizé.

18.7.10

.

Lluvia, el agua resbalaba desgarrando su gruesa piel. Poco a poco, su coraza se desmoronaba.

Pálido, frágil, derrumbado, su rostro era una cárcel donde sus sentimientos luchaban por huir.

Fuerte, dura, resistente, su piel era una armadura que no les permitía salir.


P.D: la vida prohibida volverá.. en breves.

17.7.10

¿Recuerdos o tormentos?


Yo era una cautiva de la irrealidad, la cual me sostenía en sus brazos aquel día en que él nos dejaba a mí y a todo el campamento para marcharse lejos, quizá buscando algo mejor. Me pidió que comiésemos juntos en aquella estancia hecha de marfil donde cada recuerdo quedó tallado con las manos expertas de un autor de memorias. Confío en que el viento no las haya erradicado.Pero mi estomago se negaba a hacer la digestión y a penas dejé que mi paladar saboreara los placeres del comer. Yo quería otro tipo de placer y se encontraba a mi lado. Deseaba que ese placer fuera eterno.

Y entre risas ahogadas, el reloj me traicionó.
Mis piernas no reaccionaban por muchas señales que mi cerebro les enviara para que se irguieran. Así que me quedé allí, postrada en la silla viendo como él se despedía uno a uno de todos los amigos que allí dejaba sin saber cuando los volvería a ver. Y al fin mis piernas se levantaron para esperarle, aunque, sinceramente, no sabía cómo reaccionar, qué decirle y no sabía qué me diría él... y bajo la mirada de unas cien personas, que creí por unos fragmentos de segundo tragadas por la tierra... o que por el contrario que ésta se nos había tragado a nosotros... el tiempo se paró.
Mis labios se helaron al contacto con los suyos. Me entregué a él completamente. Me dejé embaucar por su pasión y aquellos segundos parecieron ser años... Y tiernamente nos separamos aunque los dos buscábamos más.
Exhausta, un escalofrío recorrió mi columna lentamente mientras el despegaba sus tibias manos de mi rostro y mis piernas temblaron encontrándose con la silla mientras él seguía con su recorrido...

15.7.10

sigo recordando..




“Deseé desesperadamente hablar con él, detener sus pasos, acercarle a mi, simplemente decirle que aquel año en que habíamos estado separados no había hecho mella en mi, a pesar de que él se había entregado al calor de otras caricias y otros labios. Eso ya no me importaba, no importaba que su piel ya no mostrara las cicatrices que yo le dejé, que hubieran sido reemplazadas, ni que su cuerpo ya no oliera a mi fragancia, el mío sí olía a la suya. Él había sido feliz, sólo eso importaba. Eso era lo esencial, me decía una y otra vez para tratar de auto convencerme.

Quise mirarle a los ojos como lo hice en aquélla noche estrellada y encontrar aquellas palabras, afrontar la misma excitación que me impregnó su mirar… pero sus ojos ya no tenían refugio para mí, la posada estaba completa y mi reserva había caducado. Así que me entregué al dolor, y demasiado consciente de mis actos, intenté esquivarle, pero él acabó allí, rodeándome con sus brazos, en los que apenas supe que sentir. Me abandoné totalmente a él sin poder siquiera entreabrir los labios, sabía que si no aprovechaba aquel momento, no habría otro, lo sabía con total seguridad. Pero mi cuerpo se dejó rodear con su fingida protección y notó como sus manos bordeaban mi figura lentamente, percibí que mi piel aún no era inmune a su roce y que ardía intensamente frente a la unión. Mi cuerpo era incapaz de desaprovechar el contacto que él le ofrecía. Se me olvidaron por un momento todo el millón de cosas que quería contarle, se me olvidó el porqué se lo quería decir. Y de repente toda la magia se desvaneció y en ese mismo instante supe que en los 12 días que nos esperaban no volvería a tener ni una sola oportunidad para estar con él.

Y así fue.”

14.7.10

Una pausa en el relato. (Recuerdos)


“Nos encontrábamos los dos peligrosamente cerca. El cielo profundo. Millones de luces habitaban lejos de nosotros, intentando mostrar misterios olvidados y rogando intimidad.

- Te vendo esa estrella por 1 euro- dijo él cortando el silencio, con la hoja afilada de su voz. Su aliento me rozó estremeciendo cada poro de mi piel. Estaba demasiado cerca. Una sonrisa traviesa cruzó su rostro mientras sus dedos dibujaban mi rostro, descubriendo cada rincón, lentamente, alargando cada segundo al infinito, jugando con el tiempo hasta hacerlo desaparecer.

Entreabrí mis labios cortados por el frío, pero no fui capaz de calibrar mis cuerdas vocales y hacerlas sonar. Me tragué las palabras y me mordí el labio inferior con tanta fuerza que creí notar como una gota de sangre los rasgaba deliciosamente.


Ninguno de los dos fue capaz de hacer nada más que mirar al otro a los ojos, diciéndonos cosas que las palabras son incapaces de describir. ”

7.7.10

18.



Decepción. Ojos irritados que buscan en la oscuridad de una habitación oxidada, cerrada a traición.
Enterarte de algo que duele, que cae como un puñal frío y suave en la fina piel, desgarrando lentamente, saboreando cada gota de la salada sangre que nos da la vida...

6.7.10

17.



Ella, simplemente su figura y lo que su presencia evocaba en mi. Me hacía daño y me alegraba en el mismo instante, sólo ella era capaz de hacerlo.
El tiempo pasaba a la vez rápida y lentamente, disfrutando y atormentándonos por cada unidad de reloj que nos unia y separaba. Nuestro secreto era cada vez más grande, más real, más esencial. Noviembre.
Quedábamos a hurtadillas en mi casa, aprovechando la soledad que ésta desprendía. Besábamos, reíamos, abrazábamos, soñábamos, saboreábamos, viviamos... sin cuota ni alquiler, libres y capturadas en el tiempo.
Contradicciones que hacían crecer la relación hasta límites inalcanzables, y que nos arrastraban a la satisfacción con la ligereza que posee el aire.
Nosotras, inocentes, nos dejábamos llevar por el vendaval.

5.7.10

16.



Creia en el amor, creia en la felicidad, creia en los imposibles.
Evidenciaba un cierto asombro al darme cuenta de que todo a mi alrededor era pavorosamente perfecto. Y odio esa sensación de perfección, aunque cuando la tienes lo olvidas todo, hasta la repugnancia que te produce el sentirte así. La perfección crea en tu entorno una burbuja, obviamente perfecta, que te obliga, voluntaria o involuntariamente (no anda muy claro..) a una sensacion de comodidad excesiva en la que la despreocupación es el líder a seguir.

Maldita relajación enmascarada.

20.6.10

15.



Octubre. Un mes más tarde. Exactamente uno, 30 días, 720 horas, 43200 minutos y 2592000 segundos. Ni más, ni menos.
Habíamos empezado algo, sinceramente, ninguna sabía exactamente de qué se trataba.. Simplemente nos complementabamos bien y al menos teniamos una cierta sensacion de bienestar imposible de describir con meras y ridículas palabras. ¿Felicidad? Demasiado pronto como para utilizar este término tan frágil.
En este mes volaba y rozaba el suelo a la velocidad de la luz. Con lo que el tiempo se dilataba y contraia, lo mismo que el espacio, la relacion sufría altibajos constantes y nosotras eramos las víctimas de esta tensión abrumadora. La rutina no existia y eso nos mantenia en pie pero después de todo lo pasado el año anterior aun existian muchos problemas: su incredulidad, mi inseguridad, su desconfianza, mis dudas, sus celos, mis prejuicios.
Aún así, la miraba recostada en mi hombro en nuestro secreto nido de amor y pensaba para mis adentros - al fin y al cabo hemos sobrevivido un primer tormento.- sin darme cuenta estaba pensando en voz alta. Y su respuesta, un suspiro seguido de una risita que me hizo volar alto, muy alto, tanto que casi rozaba el país de los sueños.

21.5.10

14.



Sábado. ''Para, no, no..' Otra vez el alcohol circulaba saboreando nuestras venas y yo no me sentía preparada para dejarme presa de esos placeres. Nuestra respiración se entrecortaba en cada beso desesperado, en cada caricia robada, en cada deseo desempolvado. En el suelo, como dos delincuentes, descubriamos poco a poco el cuerpo de la otra. En aquel portal la luna no nos vigilaba, la oscuridad nos daba seguridad y sus ojos.. tan profundos me pedían más y más. Sus manos buscaban, las mias hallaban. Sincronizadas en el tiempo nos entregabamos como sabíamos. Aún así, eramos conscientes de que aquel no era el momento. Teniamos toda una vida por delante.

Éramos dos inocentes averiguando lo que era el amor.

25.1.10

13.



Pelo alborotado. Camisa ancha, desabotonada. Sin duda, era ella. La reconozco a lo lejos. Empezaría a correr pero hay que comportarse, me digo a mi misma. La necesito. Necesito su contacto. Y llega. Y me abandono a sus brazos...y me derrito. No es necesaria ni una palabra. Solo miradas, escondidas, atrevidas.
Y de un momento a otro se van todos y nos dejan a solas, ella y yo, sentadas en un sofá. Abrazadas. Y en el transcurso de una hora, ninguna de las dos despega los labios. Inocentes carícias recorren nuestros cuerpos. No es necesario besar. Sólo es necesario amar.

Y así, el silencio nos brindaba otra oportunidad.

22.1.10

12.



Jueves. Nunca había comprendido el significado de la expresión ''soñar despierto''. Sin duda, empezamos a comprender las cosas cuando las vivimos.

Hoy es un día de esos en que te quedarías todo el día en la cama viendo como transcurre lentamente el tiempo. ''Bip, bip''. Esa euforia de no saber quien te ha enviado algo, esa desesperación por comprobar quién ha sido. Quién tú crees, quién tú quieres. Y lo abres. Y sonries, esa sonrisa tonta que te delata. ''Esta atrde vamos a ir a dónde siempre unos cuantos, yo también iré.. ven, por favor.'' De repente, sientes como llegan como por arte de magia esas ganas de salir de la cama y desear que el tiempo galope pero entonces, parece que los segundos sean minutos, y los minutos, horas. No la había visto desde el lunes. No habíamos contactado. Era como si se nos hubiese tragado la tierra. Todo eran dudas, confusión, temor... esa desesperación de no saber que te espera ahora. Pero esto que sentía no era nada comparado con esa alegría y ese estado en que te pasarías horas cantando y saltando y bailando por casa sin importarte qué dirán tus padres. Es genial, este sentimiento es genial...

Y impregnada de valor me dirigí a su encuentro.. al encuentro con la felicidad.

20.1.10

11.



Suena el despertador. Martes. 12:15.
Bandeja de entrada: '' Te amo ''.

19.1.10

10.


Días más tarde. Lunes. ''Cómo quisiera tenerlo tan claro cómo lo tienes tú..'' Le cantaba a la luz de la luna... la misma que aquella noche me quitó el privilegio de dormir a su lado. Cuerpo contra cuerpo. Alma contra alma.
Y de repente un '' ¿Me quieres? '' de respuesta no muy complicada en aparencia.
-''Sí''
-''Pero no como yo lo hago''

Y le desvié la mirada. Y una mano me cogió. Y unos ojos me buscaron.
Y al fin, la ciega se dispuso a ver. Y ví. Y comprendí. Y deseé. Y besé.

Y amé.

18.1.10

9.


Septiembre. Mi cama está fria. Desde que comenzó el mes estoy notando con más fuerza aquellos celos que infalibles que me están torturando. Cada cosa que le roza, cada persona que le habla, cada cigarro que besa... todo me carcome por dentro. Llevo noches sin dormir, en vela.
Pero, ¡joder!, sigo sin querer ver.
Por cierto, mi chico me dejó. Dice que me veía ausente. Qué cosas tiene.

17.1.10

8.

Julio. Ella es un ángel. Después de todo lo pasado me brinda su palabra. Me hace creer que todo quedó en el olvido y yo, con mi egoísmo precedente, acepto. Acepto el reto de rendirme a su palabra, acepto con facilidad el olvidarlo todo... cómo si ella ya lo hubiese hecho.
El verano marchaba bien. Eran muchos los mensajes recibidos y enviados, era demasiado para lo que me merecía pero no me daba cuenta y contunuaba haciendo daño, a las dos...

'' No hay peor sordo que el que no quiere oir ni peor ciego que el que no quiere ver''

7.

Mayo. Noche, noche joven. Noche ardiente.La luna nos juzgaba con su luz iluminando la habitación.
Eran las 6 de la madrugada y las amigas nos habíamos quedado a dormir juntas después de una noche de desenfrene. Entre ellas se encontraba Ella. Y dormimos juntas.
Ella buscaba lentamente mis labios... y yo... me rendí a sus caricias y a sus besos durante segundos pero el reflejo de la luna nos vigilaba y mi cabeza no era capaz de rendirse a lo que era nuestro sueño.
Y desapareció. Dejando su olor impregnado en las sábanas.

14.1.10

6.


Ella seguía allí, día tras día, juzgándome con su mirada, mañana tras mañana, castigándome con su silencio. Es simple. Mi egoísmo rasgaba lo irreal.
Y el caso es que dentro de mi fuero interno seguían aquellos celos. Celos que me comían lentamente.

Con mi chico... iba bien, supongo.
Apenas le prestaba atención.

13.1.10

5.


A veces escapar es sencillo. Otras es un amargo nudo en la garganta. Esta era una de las segundas y tenía sabor a ella. Esto podía ser de todo menos real. Me sentía presa de una abrumadora confusión. Ella era a la vez el peligro y la felicidad. Pero... cómo hacerle ver que esto no podía pasar... En realidad, sabía bien que no estaba mal, sólo preocupaba el ''qué dirán''. Siempre pensé que esa frase jamás debió de existir. Era sólo la puerta a todos los problemas... imaginários. Esto que me pasaba era abrumador. Era clara mi atracción por los chicos, ¿no? Sí, era clarísima. Pero ella... sólo ella. Y tal era la confusión que no tuve tiempo, ni espacio, ni medios para escuchar a mi corazón. Y para qué mentir... ni ganas. No quería escucharlo por miedo a darme cuenta de lo que no quería ver.
Y escapé, escapé de la manera más ridícula en que podáis imaginar: Saliendo con un chico.

Covarde.

12.1.10

4.


Todo daba vueltas a mi alrededor. Miré el reloj en mi teléfono móvil. Las 14.30. ¡Joder!
Tenía un nuevo mensaje en la bandeja de entrada. < Te quiero >.
En efecto... lo de anoche no había sido un sueño.
Muy a mi pesar...

3.


Febrero. Alcohol en vena. Piel ardiente.
Y sin darnos cuenta, un baño. Y aparece un pestillo, y lo demás..lo demás se desvanece.
Risas. Y una caricia. Y una mirada. Y el Deseo. Y sin saber cómo, ya nos encontramos en una cercanía peligrosa. Y otra mirada. Mirada que busca, mirada que encuentra. Mirada juguetona, apetitosa, libre. Y suspiros.
Y el Beso. Y jadeos.
Fuego. Aromas. Pasión
Y más besos, besos enredados, enloquecidos, besos sin freno.
Camisas arrugadas, desordenadas, olvidadas.

Amor de contrabando

6.1.10

2.

Diciembre. Habían pasado ya meses desde que la habíamos conocido. Cariñosa, dulce, valiente, atrevida. Perfecta. La admiraba, bueno, creo que todos lo hacían. Cada vez que ella desviaba la mirada porque la reclamaban sentía una punzada de celos en mi cabeza. El caso es que jamás entendía porqué me pasaba pero tenerla cerca era como encontrarme a mí misma y a penas soportaba su contacto con cualquier otro humano. Ya fuera hombre o mujer, ya fuera amigo o conocido. No lo soportaba.
Cuando ella me prestaba atención y estábamos un rato juntas, sólo podía ser dulce con ella. Me encantaba. Me hipnotizaba. Lo nuestro no era amistad, las dos lo sabíamos, no nos contabamos nada, quizás ni confiábamos la una en la otra. Simplemente nos dábamos tranquilidad. Se podría decir que nos complementábamos.
No sabía porqué pero estar con ella era lo que más deseaba día a día, hora a hora, segundo a segundo.