9.1.13

Retos.


    

  Tic tac, tic tac, las horas pasaban, a veces lentas, a veces rápidas y esto no era una pura casualidad. Él hacia vibrar el tiempo y los minutos pasaban a ser segundos con su presencia. ¿Cuánto había pasado desde aquel fugitivo encuentro de miradas? Un mes, tal vez más... pero aunque todo había cambiado enormemente, la vida seguía y los sueños que se estaban forjando a nuestro alrededor eran cada vez más consistentes y fuertes. Se habían aposentado a nuestro lado amarrándose fuerte a nuestra piel y desgarrando la superficie para poder tocar directamente nuestras almas. Dos almas que deseaban juntarse y que encontraban cada vez más obstáculos en el camino puesto que había mucho que dejar pero también había mucho que recibir.
                Pasaba el tiempo y, en nuestro presente, nos encontramos perdidos, desorientados, sin rumbo fijo. Pero es así de verdad o es tan solo la sensación en la que nos refugiamos para quitarnos responsabilidad de aquello que estamos viviendo. Miedo. El miedo es la respuesta. Siempre apoderándose de nuestras sensaciones, impidiendo que fluyan de manera natural y condicionando cada paso que decidimos dar en la vida.
                Y a pesar de todo, seguimos abriendo nuestras fronteras y dando paso a un sentimiento incontrolable al que le vamos a permitir que guíe nuestras vidas. El amor, ¿es realmente el amor tan fuerte que es capaz de unir a dos personas de la noche a la mañana? 

5.1.13

Días grises.


¿Cuándo y cómo realmente te das cuenta de que no estás cómoda con algún aspecto de tu vida? ¿Existe acaso algún tabulador para ello? ¿Alguna ley? 

3.1.13

Palabras desordenadas



''... y los materiales que presentan propiedades eléctricas aumentan su resistividad conforme..'' . Otro día más de clase, rutina desde el amanecer hasta que salen las primeras estrellas.. mismos pasillos, mismas aulas, mismas personas, mismas voces, mismos ojos...no.  Esta vez la vida me deparaba una sorpresa. Unos nuevos ojos a los que mirar, unos nuevos ojos en los que poder sumergirme y nadar. Unos nuevos ojos con sabor a libertad. Es curioso como un segundo puede brindarte tantas sensaciones y hundirte en un mar de emociones para toda la eternidad. Así me sentía yo después de aquel encuentro inesperado en el que dejé que mi alma se escapara por cada poro de mi piel persiguiendo aquella mirada.
Me quedé sin nada, aquel momento se llevó mi vida y mi corazón, originando en mi interior una esperanza que aún sin tener fuertes pilares supo arraigarse bien a la tierra y sembrar una fértil semilla. Las siguientes tres horas estuve ausente a todo, mi cabeza se veía bombardeada por un sinfín de imágenes en las que aquellos ojos eran los protagonistas. Sin quererlo ni evitarlo, me sorprendía a mi misma mirando hacia la izquierda de la clase, clavando mis desorbitados ojos en un cabello rubio y desenfrenado. Y me ruborizaba al dame cuenta de mis actos, diciéndome a mi misma que no podía darle rienda suelta a esa locura.