30.10.09

1.

La miré, todas mis amigas conversavan con ella y se suponía que aquella chica ahora formaba parte del grupo. Siempre me han costado las presentaciones. sobretodo aquí, en esta ciudad. Todo era diferente cuando me encontraba en aquellas reuniones de verano donde al menos algunas personas parecían haber salido del mismo molde y podía interactuar con ellas, decir todo aquello que rondara por mi atormentada cabeza sin esperar una amarga risa de otros labios.
Aquí era un bicho raro, aquí era el bicho raro. Tenía unas amigas que creían saber todo sobre mí pero a las que se les escapaba todo mi interior como si de un huracán se tratara, unos padres que a duras penas ayudaban y un entorno cada vez más entorpecedor.

Y ahora, lo que faltaba... alguien nuevo, una nueva chica con la que tener que abrirse, una nueva chica a la que todos adoran, una nueva chica lejana, una nueva chica misteriosa... no entendí los siguientes tres segundos que prosiguieron. Me aturdí, ¿qué tenía ella?
Sus ojos... y es que después de aquel relámpago que se llevó hasta mi sombra, sentí una extraña curiosidad por aquel nuevo fichaje.

No sabía que nada más mirar aquellos ojos había entrado en el juego y éste debía seguir.