
Ella, simplemente su figura y lo que su presencia evocaba en mi. Me hacía daño y me alegraba en el mismo instante, sólo ella era capaz de hacerlo.
El tiempo pasaba a la vez rápida y lentamente, disfrutando y atormentándonos por cada unidad de reloj que nos unia y separaba. Nuestro secreto era cada vez más grande, más real, más esencial. Noviembre.
Quedábamos a hurtadillas en mi casa, aprovechando la soledad que ésta desprendía. Besábamos, reíamos, abrazábamos, soñábamos, saboreábamos, viviamos... sin cuota ni alquiler, libres y capturadas en el tiempo.
Contradicciones que hacían crecer la relación hasta límites inalcanzables, y que nos arrastraban a la satisfacción con la ligereza que posee el aire.
Nosotras, inocentes, nos dejábamos llevar por el vendaval.
Sense adonar-nos-en ens endissem en històries bucle d'on no sabem, o tal volta no volem, sortir però al cadapvall tot és un conjunt de cercles que tal volta es creuen o no..
ResponderEliminar