25.1.10

13.



Pelo alborotado. Camisa ancha, desabotonada. Sin duda, era ella. La reconozco a lo lejos. Empezaría a correr pero hay que comportarse, me digo a mi misma. La necesito. Necesito su contacto. Y llega. Y me abandono a sus brazos...y me derrito. No es necesaria ni una palabra. Solo miradas, escondidas, atrevidas.
Y de un momento a otro se van todos y nos dejan a solas, ella y yo, sentadas en un sofá. Abrazadas. Y en el transcurso de una hora, ninguna de las dos despega los labios. Inocentes carícias recorren nuestros cuerpos. No es necesario besar. Sólo es necesario amar.

Y así, el silencio nos brindaba otra oportunidad.

22.1.10

12.



Jueves. Nunca había comprendido el significado de la expresión ''soñar despierto''. Sin duda, empezamos a comprender las cosas cuando las vivimos.

Hoy es un día de esos en que te quedarías todo el día en la cama viendo como transcurre lentamente el tiempo. ''Bip, bip''. Esa euforia de no saber quien te ha enviado algo, esa desesperación por comprobar quién ha sido. Quién tú crees, quién tú quieres. Y lo abres. Y sonries, esa sonrisa tonta que te delata. ''Esta atrde vamos a ir a dónde siempre unos cuantos, yo también iré.. ven, por favor.'' De repente, sientes como llegan como por arte de magia esas ganas de salir de la cama y desear que el tiempo galope pero entonces, parece que los segundos sean minutos, y los minutos, horas. No la había visto desde el lunes. No habíamos contactado. Era como si se nos hubiese tragado la tierra. Todo eran dudas, confusión, temor... esa desesperación de no saber que te espera ahora. Pero esto que sentía no era nada comparado con esa alegría y ese estado en que te pasarías horas cantando y saltando y bailando por casa sin importarte qué dirán tus padres. Es genial, este sentimiento es genial...

Y impregnada de valor me dirigí a su encuentro.. al encuentro con la felicidad.

20.1.10

11.



Suena el despertador. Martes. 12:15.
Bandeja de entrada: '' Te amo ''.

19.1.10

10.


Días más tarde. Lunes. ''Cómo quisiera tenerlo tan claro cómo lo tienes tú..'' Le cantaba a la luz de la luna... la misma que aquella noche me quitó el privilegio de dormir a su lado. Cuerpo contra cuerpo. Alma contra alma.
Y de repente un '' ¿Me quieres? '' de respuesta no muy complicada en aparencia.
-''Sí''
-''Pero no como yo lo hago''

Y le desvié la mirada. Y una mano me cogió. Y unos ojos me buscaron.
Y al fin, la ciega se dispuso a ver. Y ví. Y comprendí. Y deseé. Y besé.

Y amé.

18.1.10

9.


Septiembre. Mi cama está fria. Desde que comenzó el mes estoy notando con más fuerza aquellos celos que infalibles que me están torturando. Cada cosa que le roza, cada persona que le habla, cada cigarro que besa... todo me carcome por dentro. Llevo noches sin dormir, en vela.
Pero, ¡joder!, sigo sin querer ver.
Por cierto, mi chico me dejó. Dice que me veía ausente. Qué cosas tiene.

17.1.10

8.

Julio. Ella es un ángel. Después de todo lo pasado me brinda su palabra. Me hace creer que todo quedó en el olvido y yo, con mi egoísmo precedente, acepto. Acepto el reto de rendirme a su palabra, acepto con facilidad el olvidarlo todo... cómo si ella ya lo hubiese hecho.
El verano marchaba bien. Eran muchos los mensajes recibidos y enviados, era demasiado para lo que me merecía pero no me daba cuenta y contunuaba haciendo daño, a las dos...

'' No hay peor sordo que el que no quiere oir ni peor ciego que el que no quiere ver''

7.

Mayo. Noche, noche joven. Noche ardiente.La luna nos juzgaba con su luz iluminando la habitación.
Eran las 6 de la madrugada y las amigas nos habíamos quedado a dormir juntas después de una noche de desenfrene. Entre ellas se encontraba Ella. Y dormimos juntas.
Ella buscaba lentamente mis labios... y yo... me rendí a sus caricias y a sus besos durante segundos pero el reflejo de la luna nos vigilaba y mi cabeza no era capaz de rendirse a lo que era nuestro sueño.
Y desapareció. Dejando su olor impregnado en las sábanas.

14.1.10

6.


Ella seguía allí, día tras día, juzgándome con su mirada, mañana tras mañana, castigándome con su silencio. Es simple. Mi egoísmo rasgaba lo irreal.
Y el caso es que dentro de mi fuero interno seguían aquellos celos. Celos que me comían lentamente.

Con mi chico... iba bien, supongo.
Apenas le prestaba atención.

13.1.10

5.


A veces escapar es sencillo. Otras es un amargo nudo en la garganta. Esta era una de las segundas y tenía sabor a ella. Esto podía ser de todo menos real. Me sentía presa de una abrumadora confusión. Ella era a la vez el peligro y la felicidad. Pero... cómo hacerle ver que esto no podía pasar... En realidad, sabía bien que no estaba mal, sólo preocupaba el ''qué dirán''. Siempre pensé que esa frase jamás debió de existir. Era sólo la puerta a todos los problemas... imaginários. Esto que me pasaba era abrumador. Era clara mi atracción por los chicos, ¿no? Sí, era clarísima. Pero ella... sólo ella. Y tal era la confusión que no tuve tiempo, ni espacio, ni medios para escuchar a mi corazón. Y para qué mentir... ni ganas. No quería escucharlo por miedo a darme cuenta de lo que no quería ver.
Y escapé, escapé de la manera más ridícula en que podáis imaginar: Saliendo con un chico.

Covarde.

12.1.10

4.


Todo daba vueltas a mi alrededor. Miré el reloj en mi teléfono móvil. Las 14.30. ¡Joder!
Tenía un nuevo mensaje en la bandeja de entrada. < Te quiero >.
En efecto... lo de anoche no había sido un sueño.
Muy a mi pesar...

3.


Febrero. Alcohol en vena. Piel ardiente.
Y sin darnos cuenta, un baño. Y aparece un pestillo, y lo demás..lo demás se desvanece.
Risas. Y una caricia. Y una mirada. Y el Deseo. Y sin saber cómo, ya nos encontramos en una cercanía peligrosa. Y otra mirada. Mirada que busca, mirada que encuentra. Mirada juguetona, apetitosa, libre. Y suspiros.
Y el Beso. Y jadeos.
Fuego. Aromas. Pasión
Y más besos, besos enredados, enloquecidos, besos sin freno.
Camisas arrugadas, desordenadas, olvidadas.

Amor de contrabando

6.1.10

2.

Diciembre. Habían pasado ya meses desde que la habíamos conocido. Cariñosa, dulce, valiente, atrevida. Perfecta. La admiraba, bueno, creo que todos lo hacían. Cada vez que ella desviaba la mirada porque la reclamaban sentía una punzada de celos en mi cabeza. El caso es que jamás entendía porqué me pasaba pero tenerla cerca era como encontrarme a mí misma y a penas soportaba su contacto con cualquier otro humano. Ya fuera hombre o mujer, ya fuera amigo o conocido. No lo soportaba.
Cuando ella me prestaba atención y estábamos un rato juntas, sólo podía ser dulce con ella. Me encantaba. Me hipnotizaba. Lo nuestro no era amistad, las dos lo sabíamos, no nos contabamos nada, quizás ni confiábamos la una en la otra. Simplemente nos dábamos tranquilidad. Se podría decir que nos complementábamos.
No sabía porqué pero estar con ella era lo que más deseaba día a día, hora a hora, segundo a segundo.