14.1.10

6.


Ella seguía allí, día tras día, juzgándome con su mirada, mañana tras mañana, castigándome con su silencio. Es simple. Mi egoísmo rasgaba lo irreal.
Y el caso es que dentro de mi fuero interno seguían aquellos celos. Celos que me comían lentamente.

Con mi chico... iba bien, supongo.
Apenas le prestaba atención.

1 comentario:

  1. sencillamente genial,,y lo sabes.
    no dejes q este relato muera,,es flipante y engancha mazo...me encanta.
    y como siempre,,teQuiero(LL)

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