''... y los materiales que presentan propiedades eléctricas aumentan
su resistividad conforme..'' . Otro día más de clase, rutina desde el amanecer
hasta que salen las primeras estrellas.. mismos pasillos, mismas aulas, mismas
personas, mismas voces, mismos ojos...no.
Esta vez la vida me deparaba una sorpresa. Unos nuevos ojos a los que
mirar, unos nuevos ojos en los que poder sumergirme y nadar. Unos nuevos ojos
con sabor a libertad. Es curioso como un segundo puede brindarte tantas
sensaciones y hundirte en un mar de emociones para toda la eternidad. Así me
sentía yo después de aquel encuentro inesperado en el que dejé que mi alma se
escapara por cada poro de mi piel persiguiendo aquella mirada.
Me quedé sin nada, aquel momento se llevó mi vida y mi corazón,
originando en mi interior una esperanza que aún sin tener fuertes pilares supo
arraigarse bien a la tierra y sembrar una fértil semilla. Las siguientes tres
horas estuve ausente a todo, mi cabeza se veía bombardeada por un sinfín de
imágenes en las que aquellos ojos eran los protagonistas. Sin quererlo ni
evitarlo, me sorprendía a mi misma mirando hacia la izquierda de la clase, clavando
mis desorbitados ojos en un cabello rubio y desenfrenado. Y me ruborizaba al
dame cuenta de mis actos, diciéndome a mi misma que no podía darle rienda
suelta a esa locura.
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