“Nos encontrábamos los dos peligrosamente cerca. El cielo profundo. Millones de luces habitaban lejos de nosotros, intentando mostrar misterios olvidados y rogando intimidad.
- Te vendo esa estrella por 1 euro- dijo él cortando el silencio, con la hoja afilada de su voz. Su aliento me rozó estremeciendo cada poro de mi piel. Estaba demasiado cerca. Una sonrisa traviesa cruzó su rostro mientras sus dedos dibujaban mi rostro, descubriendo cada rincón, lentamente, alargando cada segundo al infinito, jugando con el tiempo hasta hacerlo desaparecer.
Entreabrí mis labios cortados por el frío, pero no fui capaz de calibrar mis cuerdas vocales y hacerlas sonar. Me tragué las palabras y me mordí el labio inferior con tanta fuerza que creí notar como una gota de sangre los rasgaba deliciosamente.
Ninguno de los dos fue capaz de hacer nada más que mirar al otro a los ojos, diciéndonos cosas que las palabras son incapaces de describir. ”
Increíble, que dominio del lenguaje, no hay más que contar las cosas como uno las siente para llegar al extremo opuesto.
ResponderEliminar1 beso.
diossss que bonito!
ResponderEliminares un recuerdo precioso!