18.7.10

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Lluvia, el agua resbalaba desgarrando su gruesa piel. Poco a poco, su coraza se desmoronaba.

Pálido, frágil, derrumbado, su rostro era una cárcel donde sus sentimientos luchaban por huir.

Fuerte, dura, resistente, su piel era una armadura que no les permitía salir.


P.D: la vida prohibida volverá.. en breves.

1 comentario:

  1. Guau! cada vez me ebaucan más tus palabras, es impresionante, que don madre! ;)

    -La armadura al final se rompio y no quedó más que la expresividad de un corazón que tenía ansia de recorrer las calles de las que solo oía hablar-.

    1 beso.

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