Escribir llena el alma, las palabras escritas almacenan todo lo vivido con tal claridad que al releer las lineas escritas aquí, mi corazón ha ido comprendiendo cuánta fuerza emanan estos escritos. He sentido de nuevo en mi propia piel la emoción con la que escribí estos relatos. Algunos ciertos, otros sólo imaginarios. La historia más larga que jamás he sido capaz de escribir se encuentra aquí, con la que empecé a saborear la plenitud que sentía al escribir, inventar y crear. Son sentimientos tan fuertes y arraigados que parece que se vuelven tangibles. Otros escritos me transportan a lugares y tiempos reales, que aún viven conmigo y que, por siempre, como todo lo que vivimos, seguirán a mi lado. Recuerdos que van forjando mi día a día.
Es realmente mágico poder volver a sentir un remolino en mi interior sólo leyendo y desentrañando todo lo que las palabras llevan por dentro. Vuelvo aquí, con mucho que contar.
Me alegro mucho, María Rosa. Si el alma no sale a la luz, poco a poco se marchita y aunque parezca que nadie te lee o que estás vertiendo las palabras al viento del desierto, nada más lejos de la realidad, porque no hay palabra que no vuelva a ti llena de vivencias y enseñanzas.
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